¡Hola, yoofiters!

Feliz de compartir estas líneas de nuevo con vosotros. Ya sabéis que la enseñanza es mi pasión, ¿Qué he encontrado en ella? Aprender, aprender de mis alumnas, todo lo que imagina mi cabeza lo enseño y verlo desde fuera me hace sentir si lo que enseño está bien, o es un «churro». Y así poder mejorar y perfeccionar cada paso y cada idea.

¿Qué significa el escenario para Amelia Vega?

¿Qué es para mí el escenario? Un templo. ¿Conocéis esa sensación de entrar a una catedral majestuosa? El silencio, el olor, la energía… Justo eso es para mí el escenario. Todas esas sensaciones se dan en un escenario. Es magia.

Si alguna vez habéis visto un espectáculo de Flamenco no os podéis imaginar la de horas y horas, y ensayos que lleva detrás. A veces ni se duerme, porque tu cabeza es un hervidero de ideas, de cambios de pasos, música que cambia y hay que volver a rehacer lo ya montado. No son 8 horas como un trabajo normal. Para nada, son 24 horas al día y durante muchas semanas el sacar un espectáculo adelante y económicamente ya os digo que todas esas horas no están pagadas, nos volcamos porque es nuestra condición queremos sacar lo mejor y para ello hacen falta mucho ensayo.

En todo ese proceso la complicidad con los compañeros es brutal, en esos ensayos nos llegamos a conocer casi más que a tu propia familia de sangre, se comparten momentos únicos. Si todo eso lo vives fuera de tu país se hace una piña indescriptible. Solo con mirarnos sabemos que va a pasar. Y eso cuando subes a escena se percibe, es nuestro momento porque en ese punto ya no se actúa para un público, se actúa para nosotros, para disfrutar, para sacar lo que cada uno lleva dentro.

La felicidad compartida del espectáculo flamenco

Para mi es lo más parecido a la felicidad completa, no existe nada más, solo ese momento, aquí y ahora. La magia es cuando acaba todo y ves al público en pie aplaudir, sus caras iluminadas, ahí volvemos a la realidad y sentimos que los meses de ensayos, la frustración, las lágrimas, los nervios, todo, todo tiene esa recompensa. La mejor.

El aplauso de un público que ha vibrado contigo. La pandemia nos ha robado a muchos esa magia, a veces hasta duele. Duele el alma porque para un artista el escenario es parte de él. Puedo parecer exagerada, pero piensa por un momento que te quitaran el alimento para poder vivir. Esto ha sido y todavía es lo que nos está pasando, esta situación nos ha quitado una parte muy importante del alimento de nuestra alma. Pero volveré, con más ganas y más fuerza y con un aprendizaje único y valorando aún más si cabe ese Templo

 

AmeliaVega

Amelia Vega, Yoofit