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¿Reconoces esa situación, que todos hemos vivido alguna vez, en la que te propones “entrenar con regularidad” y siempre hay un momento en que, ya sean por unas vacaciones, un día señalado o unas fiestas, sentimos que la motivación va desapareciendo hasta que, lo que empezó siendo una rutina casi militar, se ha convertido en un repertorio de excusas?

Nos referimos al abandono del entrenamiento, un fenómeno muy común tanto en personas que están empezando a ponerse en forma como en las que ya tienen más experiencia con el deporte. Y es que, aún cuando gritas a los cuatro vientos que estás entrenando, esta especie de autosabotaje ocurre, y es ahí cuando debemos encender las alarmas y recordar los motivos por los cuales decidimos cambiar nuestro estilo de vida sedentario por uno más activo y saludable.

Existen varias razones por las que esto sucede. Veamos cuáles has usado y qué actitud debemos tomar al respecto cuando alguna toque tu puerta:

“No tengo tiempo

¿Te suena? Es la típica… aún cuando sabes en tu interior que esta excusa no es del todo cierta, pero te sirve para salir del paso cuando tu entrenador te pregunta por tu asistencia. Aquí es donde tu falta de compromiso se empieza a poner en evidencia, por eso, recuerda que la organización es clave. Aprende a gestionar con antelación el tiempo del que dispones en tu día y así será más fácil ser fiel a tu rutina.

El tiempo siempre está, ¡depende de ti saberlo utilizar!

“Me duele…”

Un clásico. Claro que va a doler… la actividad física implica poner en movimiento distintos grupos musculares que tenemos dormidos y, cuando no se tiene el hábito de entrenar, trae como consecuencia esas agujetas, resultado de pequeños pasos en la construcción de la fibra muscular que para algunos se vuelve adictivo y placentero. Pero ¡ATENCIÓN!, es completamente distinto al dolor originado por una lesión muscular que en algunos casos puede suceder y lamentablemente, deberás parar tu entrenamiento por un tiempo.

Por esto, el dolor propiciado por las agujetas no debemos tomarlo como un motivo para parar con la excusa de recuperarte, sino como la forma de ver que tu entreno está dando resultado y que te acompañará unos días hasta que ya no lo tengas en cuenta.

“No veo resultados”

Esta es la que suele funcionar mejor, total, si no veo resultados ¿para qué voy a seguir, no?

Te vamos a contar un secreto a voces, y es que los resultados sólo llegan con el tiempo y con constancia. Hay muchos factores como la edad, el sexo y la alimentación que pueden influir directamente en la velocidad de ese cambio que anhelas. Date tu tiempo y recuerda: no busques tener la imagen perfecta en pocas semanas porque tu frustración será mayor y por lo tanto te desmotivarás rápidamente. Lo que debes hacer es marcarte un objetivo claro y es fundamental, que consultes con un profesional que te pueda ayudar a saber cómo alcanzarlo de la forma más óptima, por lo que así, evitarás decepciones.

Busca siempre llegar a la mejor versión de ti mismo, en la constancia está el secreto de tus resultados.

“No tengo ganas”

Sin más, así de sencillo. Siempre están esos días grises en los que te agobia el quehacer diario y te olvidas de ti. Por alguna razón, simplemente no queremos hacer nada, aunque la culpabilidad por el abandono del entreno asoma tímidamente. Cuando esto ocurra, intenta no pensarlo demasiado, procura que este tiempo no sea prolongado y refuerza tu motivación con la idea de encontrarte a tus compañeros de entrenamiento, tu equipo o tu instructor y convertir ese momento de esfuerzo en desconexión y satisfacción habiendo dejado unas cuantas calorías en el camino. Además, la realización de ejercicio libera endorfinas que te producen una sensación de bienestar y disminuyen la sensación de dolor emocional.

Por todo esto, cuando las ganas flaqueén, más motivos para ir a entrenar.

“El entrenador no me hace caso”

Cuando entrenas en un gimnasio suele ocurrir que no hay personal disponible para poder ayudarte y resolver las dudas que puedan surgir durante tu entrenamiento. Cierto es, que es una buena razón para perder la motivación y abandonar, ya que cuando estás empezando a crear un hábito es muy importante poder contar con un apoyo y la orientación de algún profesional. En estos casos, la mejor opción no es dejar de entrenar, eso es lo cómodo, sino que es muy importante la elección de un centro compuesto por instructores especializados en el que te aseguren el mejor servicio basado en el soporte constante durante todo tu proceso al igual que una amplia variedad de opciones para que tu entrenamiento no se vuelva aburrido y monótono.

En Yoofit, este es nuestro fuerte, siempre el trabajo en equipo, supervisado y con los mejores profesionales dispuestos a ayudarte a mantener la llama del ejercicio viva.

Al final las excusas siempre estarán presentes, somos imperfectos y hay cantidad de factores externos que pueden llegar a entorpecer nuestra rutina diaria. Está en nosotros saber sortearlas, enfrentarlas y continuar. Aprendamos de cada excusa que nos ponemos y seamos sinceros a la hora de entrenar para poder superarnos cada día y alcanzar nuestra mejor versión.

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Yoofit Crew & Fernando Barreto (Coach Motivacional)

 

 

 

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  • Me encanta el artículo!
    Todo es empezar! Luego el cuerpo te lo pide. Yo soy muy constante desde que era pequeña cuando empecé con la natación y luego fui cambiando y probando nuevas modalidades de ejercicio físico. Si no entreno el cuerpo se resiente. Así que mi rutina de ejercicios es mi prioridad.